martes, 11 de agosto de 2015

España


El traductor literario o de libros encuentra protegida su condición autoral por el art. 11 ("Obras derivadas") de la Ley de Propiedad Intelectual, vigente desde 1987. A su vez, los artículos 58 a 70 de dicha Ley se ocupan del contrato de edición, donde se establece la obligatoriedad de un plazo en la cesión de derechos y el pago de regalías (en la práctica estas van del 0,5 al 1,5 %; 5 % cuando la obra es de dominio público). Buena parte de quienes practican la traducción para editoriales son profesionales sin una titulación específica (véase Libro blanco de la Traducción en España) A su vez, desde hace unos veinte años, se han afianzado los estudios universitarios en facultades de traducción e interpretación, en su mayoría orientados a la enseñanza de la traducción técnica, científica o jurada y, también existen maestrías en traducción literaria y en traductología.
Muchos de los traductores literarios o de libros están agrupados en diversas asociaciones que, si bien no tienen estatus sindical, asumen algunas de las funciones menos laboralistas de los gremios: asesoramiento legal y fiscal; representación de los asociados ante las autoridades o empresarios y negociación de acuerdos o convenios no vinculantes; celebración de encuentros de formación; relación con otras asociaciones, etc. De las asociaciones que agrupan a traductores literarios específicamente, ACETraductores es la única con carácter nacional y que funciona como la sección autónoma de la Asociación Colegial de Escritores de España. El requisito para asociarse es contar con dos traducciones publicadas con número de ISBN. Las restantes tienen una neta vinculación con la lengua y cultura locales (ACEC y AELC en Cataluña, EIZIE en el País Vasco, etc.). Existen numerosas asociaciones de carácter mixto (APTICAsetradAGPTIASATIXARXA, etc.) o específicamente técnicas. La mayoría de las asociaciones españolas forman parte de la red Vértice, a la que también pertenece AATI. Los estudiantes de las facultades de traducción tienen también una asociación, AETI.
En cuanto a políticas de fomento de la traducción literaria al castellano, la subvención a la edición de libros del Ministerio de Cultura contempla la ayuda a nuevas traducciones. Asimismo, el Ministerio de Cultura otorga anualmente los premios nacionales a la mejor traducción y a toda la obra de un traductor; también ACET y ACEC patrocinan respectivamente un premio anual a la mejor traducción. 

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