martes, 11 de agosto de 2015

Canadá

Canadá posee una industria editorial que debe luchar para subsistir, y la traducción literaria (sobre todo del par francés-inglés) suele estar subvencionada por organismos estatales como el Consejo de las Artes. Desde 1972, el Consejo ofrece ayudas a los traductores literarios por intermedio de sus editores, quienes deben asegurar condiciones dignas de contratación. Otros organismos que dan ayudas en el ámbito de Quebec son el Consejo de las Artes y las Letras de Quebec y la Sociedad de desarrollo de empresas culturales.
Para ser traductor literario no se requieren títulos habilitantes, más allá de que abunden los grados y posgrados en traducción y hasta una asociación en traductología. Existe una Asociación de Traductores y Traductoras Literarios/as de Canadá de alcance nacional (ATTLC), que lucha para que la traducción sea considerada en la Ley de Derechos de Autor: si bien no ha logrado modificar la ley, en la práctica se ha impuesto la mención del copyright junto al nombre del traductor en la página de créditos de los libros; asimismo los/las traductores/as participan en la gestión colectiva de los derechos para los préstamos de libros en las bibliotecas. Para ser miembro de pleno derecho hay que residir en Canadá o ser canadiense, tener un libro traducido y publicado o mérito equivalente. Asimismo, la ATTLC acepta miembros asociados o estudiantes (sin derecho a voto). Existen otras asociaciones a nivel regional, que no son exclusivamente literarias, como las Sociedades de Traductores e Intérpretes de Columbia BritánicaAlbertaManitobaOntarioSaskatchewan.
En cuanto a las condiciones de contratación, si bien la ATTLC ofrece un modelo de contrato, cada traductor negocia el propio. En él se reconoce el copyright sobre la traducción (que tiene la misma duración que el copyright del autor), se establecen plazos de traducción y de publicación obligatoria, el porcentaje para el traductor en caso de licencias derivadas y el precio por palabra. El nombre del traductor debe aparecer en cubierta y página de créditos; el traductor recibe entre 10 y 15 ejemplares gratuitos de su traducción; los contratos suelen establecer regalías a partir de los 2500 ejemplares vendidos, cuyo porcentaje raramente supera el 2 %.
La traducción literaria es apoyada por diversos premios (dotados de 1000 a 25.000 dólares): el "Prix du Gouverneur Général" otorgado por el Consejo de las Artes, el premio de la "Quebec Writer’s Federation" de Quebec y el premio John Glassco de la ATTLC.


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