lunes, 22 de septiembre de 2014

¿A quién considera traductor el proyecto de Ley?

¿Por qué el presente proyecto considera traductores a las personas físicas que realizan la traducción de obras literarias, de ciencias sociales y humanas, científicas y técnicas sujetas a propiedad intelectual compuesta por derechos de autor, cualquiera sea su formación profesional?

En primer lugar, este proyecto no se propone ninguna modificación a la situación actual en cuanto a quiénes pueden traducir, sino solamente mejorar las condiciones de trabajo de quienes traducen, tengan o no título específico. En ese sentido, el espíritu de la ley es inclusivo y realista: responde a la práctica real concreta de la traducción autoral y a la legislación internacional en la materia. No tenemos conocimiento de que haya países en los que se exija una formación específica para el ejercicio de la traducción autoral.


En cuanto a nuestro país, por una parte sabemos que hay una considerable proporción de traductores que ejercen su oficio con profesionalismo, se dedican exclusiva o casi exclusivamente a traducir textos sujetos a propiedad intelectual, pero no poseen título específico por una gama de motivos muy diversos, que van desde la inexistencia de una formación profesional al momento de iniciar sus estudios hasta la elección propia. Por otra, no podemos ignorar la cantidad de traductores que trabajan con lenguas para las que no existen (y probablemente jamás lleguen a existir) carreras ni cursos de traducción (árabe, japonés, chino, ruso y muchas más), dado que la cantidad de lenguas para la que existen traductorados es ínfima en comparación con las lenguas y culturas desde las que se traduce en el sistema editorial argentino. Por último, tampoco podemos soslayar que en Argentina muchos intelectuales y profesionales, sin ejercer la traducción como actividad principal, han realizado y realizan una gran contribución a la cultura nacional con su obra de traducción, que también debe ser protegida por la ley en la medida en que genere derechos de autor. Todo esto sin desmedro de los estudios de traductorado, que el mismo proyecto propone fomentar.