lunes, 7 de julio de 2014

Lo que es bueno para nosotros, ¿podría ser malo para otros?, ¿por qué? Beneficios generales

Entendemos que lo que es bueno para el ejercicio riguroso, digno y justo de la traducción lo es también para la edición y, por tanto, para la buena salud de la cultura nacional. Garantizando la calidad de las traducciones se incide directamente en la calidad de las ediciones y se abarata el proceso de producción de obras traducidas, porque se ahorra en costos de corrección tipográfica y de estilo; además, es más factible que se cumplan los plazos si están pactados por contrato. Por otro lado, la retribución digna y equitativa de la labor de traducción aliviará de trabajo al traductor, que ya no se verá obligado a trabajar a presión y aceptar encargos que se solapan. Además, al quedar regulados los aspectos más conflictivos del contrato por ley, el traductor y el editor o usuario podrán dedicarse con menos crispaciones a las cuestiones inherentes al texto. Un marco legal claro, sólido y equitativo contribuye a incrementar la confianza entre las partes.

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